martes, 1 de julio de 2008

Vida nueva, gente nueva, gente buena

Unos meses atrás me sentía tan vacía, tan nada sumergida en la nada, porque era todo desconocido lo que venía, era todo nuevo, y no sabía con qué me iba a encontrar, ni con quién.

De a poco fui metiéndome en un mundo nuevo, aprendiendo a ver las características con anticipación para poder ir armándome en ese nuevo gentío de desconocidos. Que encontraría gente buena, lo sabía, hasta mejor quizás. Que encontraría gente con la que no me llevaría muy bien, también lo predije en cierta manera. Pero son cosas que pasan siempre y están presentes donde sea.

Lo que nunca creí fue adaptarme al mundo nuevo tan rápidamente; tomar confianza de esa manera y disfrutar de las nuevas compañías. Hace unos meses veía por delante un mundo difícil, el mismo que tuve que enfrentar hace algunos años, un mundo en el que ya estaba todo armado y definido, y yo era la intrusa. Ahora éramos todos intrusos, no había nada armado, sólo algunos lazos entre pocas personas… el resto estaba en la misma condición que yo. Pero no me había dado cuenta que sería así.

Pensé que una vez más me enfrentaba al mundo de amistades y grupos ya establecidos para estar un tiempo en cada uno tratando de encontrar mi lugar, mi rinconcito, el lugar en el que la pieza del rompecabezas encajaría. Y la realidad éramos muchas piezas buscando un lugarcito, cada uno su lugarcito. Pensé que iba a ser difícil encontrar esa gente con la cual vivir similitudes y disfrutar el tiempo juntos, que me costaría armar “un grupo”. Me sentía sola y sin gente a la cual aferrarme en caso de que las cosas fueran mal. Estaba lejos de todo, y frente a caras de desconocidos, de gente que no sabía cómo reaccionaría a cada estímulo.

Pero en el fondo todos buscaban lo mismo que yo. Todos se sentían como yo, o muy parecido. Todos extrañábamos esos lazos que dejamos seis meses atrás y todos les temíamos a los nuevos, pero a la vez pusimos toda nuestra disposición en formar nuevos lazos y así encontrar gente, nuestra gente, la que se convertirá en nuestra compañía los próximos años. Creo que en el fondo todos necesitábamos ese sentido de pertenencia y de tener nuevamente los mejores amigos, y por eso nos fue fácil.

Todavía no nos conocemos como pareciera que lo hacemos, ni como conocíamos a aquellos que ocupaban nuestros lugares seis meses atrás, pero somos nosotros ahora, nos llevamos fantástico y tenemos mucho tiempo por delante para pasarlo juntos. Quizás si nos separáramos hoy, no sería tanto el tiempo que tardaríamos en olvidarnos, en dejar de extrañarnos, ya que no fue mucho lo que vivimos juntos todavía, pero sin duda hoy somos mejores amigos y compañeros en lo que vivimos todos los días. En poco tiempo se convirtieron en más de lo que es gente que tengo cerca desde hace mucho tiempo.

Y había cosas de las que quería salir, por más lindo que pueda haber sido el mundo que me contenía un tiempo atrás, siempre hay cosas de las que queremos librarnos. Pero parece que existen cosas que no me dejarán de lado, y que me perseguirán dondequiera que esté. Cosas con las que quería terminar, y tuve que volver a encontrarlas. Pero ya no me molesta tanto, los aires son distintos, están renovados, y con una sonrisa le doy la bienvenida, por fin, a mi nueva vida.

Les estoy inmensamente agradecida por hacer que este nuevo mundo no sea tan duro como fue la última vez que cambié de mundo, al contrario, por hacerlo tan cómodo, divertido, emocionante, emotivo, y lleno de afecto. Gracias. No tengo más palabras.

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