jueves, 18 de diciembre de 2008

Difuso

No sé qué decir. Ni qué sentir. Ni qué pensar.
Sólo sé que llueve y las gotas en la ventana no me dejan ver hacia afuera. Ni hacia adentro. Todo se ha empañado, me rodea neblina por todos lados. No veo nada. Y siento muchas cosas. Pero no entiendo nada.
Ni quiero nada. No por ahora.
El mar está bravo, las olas no quieren calmarse, ni la marea bajar.
Paciencia. Voy a tener que tenerla mientras busco, observo, analizo, interpreto, entiendo, pienso e intento. Y me pregunto. Y me encuentro.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Lucha interna

Todos siguieron sus vidas sin saber que dentro mío miles de cosas pasaban. Mi alma pendía de un hilo. La expresión de mi rostro también. Me había convertido en un campo de batalla donde el único deliberante era yo. Y nadie se dio cuenta, o fingieron no hacerlo para no complicar las cosas ni introducir a nuestros días hechos inusuales, o simplemente por no querer pensar, interpretar, y buscar las palabras exactas. Por no ir a donde no conocían el destino. Por no querer saber más. Pero quizás en realidad nadie se dio cuenta. Qué ojos ciegos me rodean. Qué almas quietas me acompañan. Estaba yo sola, y seguía luchando, y buscando, y pensando. Todo a mi alrededor se hizo difuso y sola me encontraba tratando de aclarar tantas cosas, preguntando tantos porqués y buscando razones sin ningún resultado. Y una vez más, en medio de mi lucha interna tuve que volver a la realidad y abandonarlo todo, pretender que nada pasaba y seguir con lo que todos suponían que yo estaba pensando, o haciendo, o mirando. Y nadie sabía que en realidad yo estaba en otra parte muy lejana. Sola e incomprendida. Sola. Sin comprenderme ni a mí misma. Sola. Y ahora nadie me miraba, si algo habían percibido, ya se había difuminado ente la humedad del ambiente, el humo de la ciudad, palabras sin sentido, conversaciones triviales a las que trataba de incorporarme nuevamente, pero segura de que nada de lo que dijeran me interesaba. Ya nada me interesaba. Nada más que mi mundo y esa lucha que sigue pendiente.


Texto que había escrito hace algunos meses y nunca publicado. Hace un par de días sentí algo similar, me acordé de este fragmento, edité el texto, le agregué algunas cositas, cambié otras, y acaban de leerlo.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Sing me a lullaby

Sing me a lullaby
Give me a kiss
Say goodnight
Close your eyes
Fall asleep
Holding my hand

jueves, 11 de diciembre de 2008

¡Basta de mentirnos!

Nótese que el siguiente artículo no es una crítica a una determinada marca o empresa, ni a un determinado producto, sino más bien a todos o casi todos los que consumimos en la actualidad. Digo casi todos porque quizás haya alguno que se salve de mi crítica y que yo todavía no haya tenido en cuenta, pero lo que vengo a criticar es a todo el resto.

Vengo a criticar esa maldita manía o ese maldito recurso publicitario y de ventas que utilizan para mostrarnos en el envase de un producto algo que no encontramos cuando abrimos su bolsa, caja, display o packaging. Sí, lo entiendo, tienen que vender el producto y por eso hay que mostrar el lado bello del mismo, o lo tienen que mostrar lindo y mejorado. Pero, ¿por qué mostrar algo que no es, algo que no existe?

Uno compra un pan dulce porque en la bolsa se puede ver que trae trozos de chocolate completos, enteros, y no un entrevero y casi masa y chispas de chocolate en una sola mezcla. Bien, si estamos en el supermercado vemos todos los envases del mismo producto y diferentes marcas, y todos parecen traer las chispas de chocolate completas… entonces nos preguntamos cuál comprar, de tan buenos que parecen todos. La respuesta es comprar cualquiera, porque de todas formas, ninguno trae las chispas completas. En todos vamos a encontrarnos con trozos pequeños, deformes y desordenados de chocolate.

Y no sólo me quejo de que nos muestran falsas imágenes en los envoltorios, sino de que achican sus productos, disminuyen su calidad, le quitan uno de los ingredientes esenciales, y nunca nos enteramos hasta que lo abrimos y nos encontramos con algo mucho más pequeño, no tan rico, y que ya no vale la pena haber ahorrado las monedas de toda la semana para comprarlo.

El famoso chocolate Mecano es un ejemplo. Aún con lo que voy a decir, debo aclarar que sigue siendo muy rico y sigo comprándolo, pero ya no tan seguido como antes. Esta hermosa rosca de chocolate con forma de tuerca y con dulce de leche adentro sigue mostrando en su packaging un dulce de leche brilloso, bastante líquido, que se estira al morderlo, que el hueco que genera el chocolate está completamente lleno de dulce de leche… tal cual era hace unos seis años esta golosina. Un día, de repente su tamaño se achicó hasta casi la mitad, el hueco de chocolate viene con la mitad de dulce de leche y la otra mitad es aire, y el dulce de leche es duro, se quiebra al morderlo, ya no se estira, ni nos ensucia la quijada cuando estamos distraídos. El producto cambió completamente y en su envoltorio no vemos más que un avance o modernización del diseño quizás. La foto que nos hace agua la boca, sigue siendo la misma de hace seis años, cuando el producto sí era así, o un poco más parecido.

Y así nos engañan con todos los productos que consumimos. Los envoltorios son cada vez más grandes y los productos cada vez más pequeños. Así se gasta más en el packaging y nos cobran más para poder financiarlo, y cada vez pagamos más por algo cada vez más pequeño y de menor calidad. Muestran en los envoltorios tamaños hasta el doble de grandes de lo que vamos a encontrar adentro. Todo brilla, todo está en perfecto estado, y siempre va a ser el mejor producto de todos. Pero sólo basta con abrirlo para darnos cuenta.

¡Basta de mentirnos! Quiero comprar lo que realmente me están vendiendo, no un ideal de un producto, o una idea falsa al ver su envase. Quiero saber con qué me voy a encontrar. Quiero saber qué es lo que compro, y no cuál es el producto que hicieron especialmente para la fotografía del envase, o qué buen manejo de Photoshop pueden tener los diseñadores.

¡Basta de mentirnos! Aunque sé que va a ser difícil… sólo planteo mi crítica y punto de vista.

lunes, 8 de diciembre de 2008

De sueños y cábalas

Vos te reís de mí porque creo en el significado de los sueños y porque me interesa analizarlos. Bueno, muy bien, por este medio te aviso que yo me río de vos porque creés que ese calzoncillo que te ponés cada vez que tenés que rendir es el que te da suerte, porque creés que si grito “gol” antes que sea, el gol no se va a dar sólo porque yo lo grité antes. Será que creemos en cosas diferentes, y eso nos hace diferentes. Hermano, esta vez hago público mi total desacuerdo con vos en tus malditas obsesivas y, para mí, estúpidas cábalas.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Miss

After dreaming last night that you called me just to know how things were going round here, and trying to find your face inside every car like yours, I reached to a conclusion: I miss you. But it’s a strange feeling. I can say I miss you because I would like to find you someday and tell you that everything’s going ok. I want to tell you I can do fine without you. I miss your green eyes and your funny messy hair. But I don’t miss our encounters at all; I don’t miss our schedules and timed conversations. I miss the conversation and the relationship we’ve never had. Yes, that’s what I miss and what I’ve always wanted from you: another type of relationship.

martes, 2 de diciembre de 2008

Conversaciones en una tarde de estudio

- Che Vale, ya estoy cansada de eso… ¿no me podés hablar de alguna otra cosa?

- No loca, esto es lo que tengo que estudiar ahora, no puedo distraerme con otras cosas.

- Sí, ya sé, pero me aburre. Dale, no seas mala. Ya me cansaron las fechas, los imperios, las invasiones y la Cristiandad Medieval.

- Si vos estás cansada, que sólo me escuchás, imaginate yo, que lo tengo que estudiar.

- Encima es todo parecido y ya se me mezclaron todas las cosas que me fuiste contando. Todo tiene causas, características y conclusiones y los aspectos son siempre los mismos: político, económico, social, cultural y religioso. ¿No hay nada más divertido que me puedas contar? Lo de la semana pasada estaba bueno, eso del cubismo, el arte pop, el arte cinético, eso sí me encantaba escucharte.

- No, mi querida oyente y testigo de todas mis vivencias en mi habitación, por ahora no puedo leerte otra cosa. Aparte, no te quejes, voy turnando estos temas aburridos con unos cantos acompañados de la guitarra cada tanto, mientras me despejo un poco y busco un impulso para seguir con el Medio Evo.

- Sí, es verdad… me gusta escucharte tocar la guitarra y cantar. Aunque desafinás bastante, me gusta. ¿Podés cantarme ahora Bleeding Love? Me gusta cómo te sale esa.

- Bueno, está bien, te canto esa y después sigo porque me falta contarte lo del fundamentalismo y el terrorismo todavía.

- Trato hecho. Y cuando termines de estudiar estas cosas aburridas ¿vas a seguir leyendo el libro gordo ese que tiene la señora de pelo verde en la tapa? Me encanta ese dibujo. Siempre me gusta verlo mientras vos leés. Como eso no te gusta compartir, y lo leés en tu mente, entonces me divierto mirando el dibujo.

- Amiga, no lo leo en voz alta porque eso no necesito estudiarlo, pero prometo que voy a leerte algunos fragmentos porque es un libro espectacular y mucho, muchísimo más divertido que lo que estuviste escuchando estas últimas tres semanas.

- Bueno Vale, muchas gracias. Por fin voy a saber qué es eso que te tiene tan atrapada durante las noches y los días mientras no estudiás. ¿Ahora me cantás la canción que te pedí por favor?

- Sí, ahora mismo. Hacé de cuenta que esta vez no desafino, y te la canto mejor que nunca.

Conversación que tuve con la cortina de mi baño ayer por la tarde.