domingo, 14 de marzo de 2010

¿Y ahora?

¿Qué hago con la almohada llena de su olor?
¿Qué hago con su hueco en el colchón?

¿Y el vacío en mi pecho?

¿Qué hago con una sola taza sobre la mesa?
¿Qué hago con el aturdimiento en mi cabeza?

¿Y al despertar sola?

¿Qué hago con su ropa todavía entre lo mío?
¿Qué hago con su lado de la cama vacío?

¿Y el incendio de mi piel?

¿Qué hago con nuestras fotos en la pared?
¿Qué hago con mi alma si tiene sed?

¿Y por las noches?

16 comentarios:

Soler dijo...

Valeee!! de veras que me esta llegando todo lo que escribes... casi lloro con este...

»моllч« εϊз dijo...

Y ahora?... y ahora qué hacer cuando alguien más sabes cómo te sientes, pero ella si lo sabe escribir, me encantó

El Diván dijo...

Buenas preguntas, las mismas me las he hecho :) Que hacer con todo aquello, dime donde lo devuelvo :)

Bull Dog dijo...

Yo me he hecho las mismas preguntas. Ahora que ya no me las hago me doy cuenta de que la olvide.
Besos.

Esther dijo...

Lo mejor para mí, es deshacerme de todo, de todo aquéllo de lo que pueda. Creo que es una buena solución.

Después, el alma... no sé... Creo que no queda otro remedio que intentar día a día poner la mente en blanco, ponerte el firme propósito de olvidarle, de ignorarle como él lo hace contigo. Y aprender a aceptar poquito a poquito. Es difícil pero, se puede. Nunca se olvida un recuerdo pero, al menos se puede hacer que con el tiempo no duela. Lo siento, no se me ocurre otra cosa mejor, pero, si algún día descubres otra solución, me la dices, ¿vale? Así si algún día la tengo que poner de nuevo en práctica...

Saluditos y ánimo.

Lost Soul dijo...

Preguntarse siempre es lo mas sencillo, responder es lo q mas trabajo cuesta...solo la podemos encontrar en nustro interior tan scondidas por el dolor q apenas si se pensaba q existian..

Sofy M dijo...

Hola Vale,no te volví a cruzar, creo, soy un poco despistada y no veo bien a distancia.Ese día estabamos muy cerca a solo un metro.Tal vez te vea en alguna fiestita de softbol, soy amiga de una de las indias ;)

Sofy M dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Solano Palacio dijo...

si, si... tan rápido... siempre me dio intriga saber que cruza tu cabeza, y... aun que leer un libro recomendado por vos no es mucho, algo es algo, jaja.
Va positivo!
Me gusta tu nueva forma de escribir poesía :)

Fernando dijo...

No sé si lagrimas pero si un fuerte, enorme, nudo en la garganta… Entiendo.

Gracias por tu presencia, sigo pasando por acá. Te sumo a mis links.

ToxiqueSaffouret dijo...

Y ahora solo queda seguir avanzando.

Valèrie dijo...

Seguir esperando señorita, a que su aroma vuelva a la almohada, el hueco del colchón se llene de su forma, las dos tazas de café sobre la mesa...y despertar entre sus brazos.

ra dijo...

Dejar que el viento seque el rastro de las lágrimas.

Valentina, muylindoblog.

Fer dijo...

Lindo poema

Max dijo...

muy bueno la verdad, me gusto mucho...

Matias Rivera Baeza dijo...

Sobran cursos de acción si la pregunta es qué hacer: a) un clavito saca otro clavito; b)llenarse de trabajo y así tener algo en que pensar; c) irse en la Iggy Pop: beat my brain with liquor n Drugs; d) tomar todas esas cosas y quemarlas... Pero no hacer nada es el mejor, más largo, y más penoso camino... que duela no lo invalida. Dejar que el amargor y la pesantez lluevan sobre los momentos y los sueños y los segundos y el silencio hasta que se gasten... El dolor es la digestión del alma. Como el tiempo no pasa en vano, la añoranza y la angustia y la pena implacables se empiezan a diluir y algunos procesos que se preparaban tras bambalinas comienzan a florecer. La pantalla que projectamos sobre el objeto del amor se empieza a aparecer como lo que es: amamos en la otra persona lo que ponemos allí, y como la memoria empieza a volver y con ella la razón, la otra persona lentamente empieza a parecerse a lo que es realmente: un mero mortal entre tanto mortal... Todo decanta lento al lugar que le corresponde, dejamos la última corona de lágrimas sobre el occiso y le damos su lugar entre las tumbas que pueblan nuestro recuerdo. Y eso sería todo...