domingo, 28 de febrero de 2010

Los tipos de miradas de Milan Kundera

«Todos necesitamos que alguien nos mire. Sería posible dividirnos en cuatro categorías, según el tipo de mirada bajo la cual queremos vivir. La primera categoría anhela la mirada de una cantidad infinita de ojos anónimos, o dicho de otro modo, la mirada del público. [...]La segunda categoría la forman los que necesitan para vivir la mirada de muchos ojos conocidos. Estos son los incansables organizadores de cócteles y cenas. Son más felices que las personas de la primera categoría quienes, cuando pierden a su público, tiene la sensación de que en el salón de su vida se ha apagado la luz. A casi todos les sucede esto alguna vez. En cambio, las personas de la segunda categoría siempre consiguen alguna de esas miradas. [...]Luego está la tercera categoría, los que necesitan de la mirada de la persona amada. Su situación es igual de peligrosa que la de los de la primera categoría. Alguna vez se cerrarán los ojos de la persona amada y en el salón se hará la oscuridad. [...]Y hay también una cuarta categoría, la más preciada, la de quienes viven bajo la mirada imaginaria de personas ausentes. Son los soñadores.» 
La Insoportable Levedad del Ser 
Milan Kundera 

No es que sea el mejor fragmento del libro, pero fue el que hoy tuve ganas de publicar. Y nos hacemos la inevitable pregunta "Yo, ¿a qué grupo pertenezco?". Aquí dejo el fragmento, sin pretender respuestas, y recomendando el libro.

8 comentarios:

Stalie dijo...

tercer y cuarto grupo ... sin duda

Soler dijo...

Siempre somos pertenecientes a los 4 grupos... creo... (obviamente, no pertenecemos a los 4 a la vez)

Sofy M dijo...

Aportaría una 5ta categoría; La de las personas capaces de ver en su propio interior y aceptarlo tal cual es,aquellos que comprenden que la vida depende solamente de como ellos la miren.Besos.

Scarleth dijo...

¿La mirada de quien?

Quizá yo quiero un poco de los cuatro... quizá no...

V dijo...

Interesante punto de vista.^^


¡Muchos besos!

Mariana dijo...

Casi que nada que ver, pero me hiciste acordar a un fragmento que me gusta mucho: "Mi regla del juego era maniáticamente simple, era bella, estúpida y tiránica, si me gustaba una mujer, si me gustaba una mujer sentada frente a mí, si me gustaba una mujer sentada frente a mí junto a la ventanilla, si su reflejo en la ventanilla cruzaba la mirada con mi reflejo en la ventanilla, si mi sonrisa en el reflejo de la ventanilla turbaba o complacía o repelía al reflejo de la mujer en la ventanilla, si Margrit me veía sonreír y entonces Ana bajaba la cabeza y empezaba a examinar aplicadamente el cierre de su bolso rojo, entonces había juego, daba exactamente lo mismo que la sonrisa fuera acatada o respondida o ignorada, el primer tiempo de la ceremonia no iba más allá de eso, una sonrisa registrada por quien la había merecido. Entonces empezaba el combate en el pozo, las arañas en el estómago, la espera con su péndulo de estación en estación (...). La regla del juego era esa, una sonrisa en el cristal de la ventanilla y el derecho de seguir a una mujer y esperar desesperadamente que su combinación coincidiera con la decidida por mí antes de cada viaje; y entonces -siempre, hasta ahora- verla tomar otro pasillo y no poder seguirla, obligado a volver al mundo de arriba y entrar en un café y seguir viviendo hasta que poco a poco, horas o días o semanas, la sed de nuevo reclamando la posibilidad de que todo coincidiera alguna vez, mujer y cristal de ventanilla, sonrisa aceptada o repelida, combinación de trenes y entonces por fin sí, entonces el derecho de acercarme y decir la primera palabra, espesa de estancado tiempo, de inacababe merodeo en el fondo del pozo entre las arañas del calambre."

Perdón se hizo largo, igual este fragmento (que es de "Manuscrito hallado en un bolsillo" de Julio Cortázar), para mí habla de lo único que no nombra: el poder expresivo de la mirada... sea para acercarnos, o para marcar distancia.

Acuarela dijo...

Yo creo estar en la cuarta categoria...
Me tome el atrevimiento de publicarlo en mi blog... Ese libro me marco..
Un abrazo!

Valèrie dijo...

El cuarto grupo sin la menor de las dudas. Siempre soñando...


¡Tengo que leer ese libro! Tengo que leerlo, se que me va a encantar, ohhh, cómo quisiera no tener que estudiar para continuar con mis hermosas lecturas.