viernes, 5 de febrero de 2010

El lado oscuro del verano

¿Es así como se supone que deba sentirme? Te me estás escapando por los poros de esta deseosa piel que se ha cansado de esperar(te). Rompen las olas cada vez con más furia. Ya no me molesta que el viento me siga despeinando; ahora éste me aturde. He buscado un refugio varias veces y no logro encontrarlo (¿encontrarte?). ¿Es acaso éste el lugar que me impide sentir? Sé que el viento puede revolcarme entre tanta arena. Soy tan débil, que ya no me reconozco. He preferido retorcerme bajo la lluvia, contemplar la bruma y la espuma de cerca, pero no hicieron más que mojarme y entumecer mis pies. No hay música, no hay colores. Las aguas se elevan, rugen, y lo que era celeste se tiñó de un sucio gris. No hay horizonte, todo se ha difuminado ante mis ojos. No existen las fechas ni los planes. No hay certezas ni palabras que reconforten. Mis pies se hunden en la arena y me voy con aquella ola. Me voy. Me voy donde tal vez, esta vez, pueda volver a encontrarte.

3 comentarios:

Suso López dijo...

Gracias por tus palabras,

por las que dejaste en mi Jardin
y por las que escribes desde el Alma

Ale dijo...

Veo que el mar te ha dejado una inspiración especial, cosa que no me sorprende porque el mar tiene esa capacidad. Y aunque las palabras esta vez no se tiñan de felicidad, están cubiertas de sentimientos... y sentir, como están las cosas, es imprescindible.

Hay días donde disfrutar y otros donde maldecir, y algunos extraños donde disfrutamos la angustia, donde extraemos la energía para darle a todas las cosas un sentido. Una nueva forma de entenderlo.

Valèrie dijo...

"Soy tan débil, que ya no me reconozco."

Me encantó este texto Valen, escribís hermoso, triste pero real, triste pero bello.