sábado, 2 de febrero de 2008

De nuevo en casa / Cosas que se extrañan

Volví. Acá estoy. De nuevo en mi silla, frente a mi monitor, tecleando mi teclado y renegando nuevamente con la conexión. Así es. Volver tiene su lado positivo… y también el negativo.

Estuve pensando un poco en esto de “extrañar”. Da para que escriba mucho, lo sé. Extrañamos personas, cosas, actividades, rutinas, palabras, gestos, juegos, voces, olores… uff cuántas cosas! Todo es “extrañable”. Todo puede extrañarse. Por eso digo… puedo meterme en cualquiera de las pocas cosas “extrañables” que mencioné y delirar por un buen rato… pero no los voy a aburrir.

Descubrí que cuando uno se aleja de su hogar extraña muchas cosas. No, en realidad no es eso lo que descubrí. A eso ya lo sabía, y sé que ustedes también lo saben. Clasifiqué; creo que esa palabra sería mejor. Sí, clasifiqué a las cosas que extrañamos en dos categorías: las que nos damos cuenta que las necesitamos mientras estamos lejos de ellas, y las que no nos damos cuenta cuan necesarias son hasta que las volvemos a ver/sentir/oler/tocar o la acción que fuere adecuada.

En mi estadía en la costa uruguaya extrañé muchas cosas, gente, y todo lo que puede ser “extrañable”. Obviamente unas cosas más que otras, y clasifiqué algunas en estas dos categorías que presenté anteriormente.

Entre las cosas que me di cuenta de lo mucho que las necesitaba estando lejos de ellas, están, por ejemplo, mi almohada. Nunca tuve una almohada mejor que la mía propia. ¿No sienten lo mismo? Yo creo que es así. Me pasa en cada lugar que voy, en cada cama que duermo. Aunque me den una almohada de plumas y muy cara, no la quiero! Quiero la almohada grande y dura que es en la única que no me duele el cuello después. Otra cosa que me di cuenta que extrañaba estando allá era una cortina de baño que no se me pegara al cuerpo mientras me estaba bañando. Por ende, extrañaba una bañera de un tamaño normal. Extrañaba mi CD de Mika. No me alcanzaba con mis 4 canciones favoritas que subí al iPod. Porque tengo sólo mis favoritas de cada CD y ya lo tengo completísimo… así que imposible meter ningún CD entero. Extrañaba todos los otros temas. Siempre ponían Grace Kelly o Love Today en todos lados, y me daban más ganas de escuchar el CD! Otra cosa que extrañaba era mi placard, donde no tengo toda la ropa doblada y amontonada en 2 estantes. Extrañaba las perchas, mis perchas, de plástico, no de madera que les dejan astillitas a las 2 remeras que pude colgar, porque no había más perchas.

Y a la segunda categoría la descubrí cuando volví a mi casa. Me di cuenta que había cosas que extrañaba sin darme cuenta y que me resultó muy placentero volver a interactuar con ellas. Una de esas cosas, y la primera que sentí hoy al llegar, fue el olor a mi casa. Olor a familia, a hogar, a mi lugar por fin, a casa propia, no a departamentos que cambian de habitantes cada 15 días. Extrañaba una habitación de un tamaño normal, no todo tan pequeño. Extrañaba una cocina donde entran más de 3 personas (y no se rozan para estar las 3 adentro al mismo tiempo!). Extrañaba mis dibujitos sonrientes desde cada rincón de mi cuarto, el cartelito colorido que me dio la bienvenida con su (mi) “Knock knock knocking on Vale’s door”. Automáticamente al entrar a mi cuarto prendí el equipo de música. Sonaba tan distinto al de la camioneta, al de mis auriculares… ese era de nuevo mi equipo. Era la música de mi cuarto. Entré a mi baño y me di cuenta que extrañaba el débil clic de las teclas de luz al encenderlas, y que hacía 20 días que no me veía desde la cabeza hasta los pies en un espejo. Y me sentí rara al agarrar de nuevo un mouse. No sé si se puede decir que “lo extrañaba”, pero después de 20 días del Mouse de la laptop, era raro… me sentía esos nenes que agarran un mouse por primera vez y lo mueven despacito para embocarle al icono. Obvio que después de un minuto ya le di el uso normal. Jeje.

Bueno. Eso.

Además extrañé más cosas. A varias personitas… A varias todavía las extraño… Ya las veré en estos días :)


Terminó siendo un buen viaje. Conocí gente nueva, gente copada. Y a pesar de no querer ir a Punta del Este, de esperar unas vacaciones muy aburridas, fueron buenísimas! No hubo planes divertidos como en Pinamar, pero todo depende de la gente con la que estás. Luli, Pato, Igna, Matu (como a mí me gusta decirte :P) gracias!!! Germán, mmm… bueno, también gracias. Aunque fuiste un amargado y malhumorado para todos los planes. Jeje.

Nada más.

Saludos gente.




Y welcome back a mí misma! :D

1 comentario:

JuaKo! dijo...

Hola, me alegra que te lo hayas pasado bien. Por eso hay que cuidar y amar las cosas del día a día, porque una mañana pueden haber desaparecido.... ¿Ahora extrañas algo de Uruguay? A mi me pasó lo mismo con Estambul, echaba de menos muchas cosas de mi ciudad, cuando volví a España, los recuerdos de etambul bombardeaban mi cabeza. Deseaba volver.

Cuidate, un saludo!