jueves, 14 de agosto de 2008

Mi tiempo en la escritura

No me gusta cuando me inspiro y se me ocurren ideas y brotan palabras como si estuvieran en una pava hirviendo, y salen y encajan y atraen, y se hacen leer… No me gusta cuando esto me pasa en momentos que no tengo tiempo, que me llaman a comer, que tengo que salir, que me vinieron a buscar, que “¡¡¡Valentina apurateeee!!!” en gritos y por cuarta vez, ya con el ceño fruncido. Me gusta tomarme mi tiempo cuando esto sucede y no dejar pasar estas oportunidades porque el reloj me llama a otra actividad. Me gusta escribir tranquila, en silencio, sin frío en los dedos y con todo el tiempo en mi poder.

3 comentarios:

Ale dijo...

Te entiendo tanto. A mi me pasa muchas veces que no se... estoy arriba del colectivo, apoyada la cabeza sobre la ventana y pienso en algo y me dan ganas de escribirlo. Pero no pasa, porque no soy de agarrar una hoja y ponerme a escribir casi en ningún lugar. Tengo que estar en mi propio santuario raro donde me siento solo y libre.

Y tampoco me gusta quedarme con la idea y venir y escribir, porque me gusta escribir cuando me nace y como me nace. No busco traducir pensamientos que tuve, sino los que estoy teniendo ahora. Tal vez por eso escribo tanto muchas veces, porque tengo mucho tiempo. Y cuando deje de tenerlo tal vez escriba menos, no lo sé.

Alguna vez también estaba con pocos minutos libres y sin embargo me hacía el tiempo para largar cosas. Supongo que cuando uno tiene la necesidad busca la forma.

Pero mientras haya otra cosa que hacer se complica, y es preferible dejar esa idea en el aire hasta que vuelva a nosotros.

Tenemos nuestros propios mambos pareciera, no? cosa que me parece lógica, porque -al menos para mi- escribir se me hace algo liberador y tan personal que necesito ese tipo de intimidad para hacerlo.

Le Petit Prince dijo...

(:
Me pasa lo mismo, y encima me pone de muy mal humor que suceda eso.
Hace unos meses empecé a escribir mi segundo libro (que, ojala de nuevo publique) y me pasa que cuando por fin puedo conectarme con la historia, luego de vueltas, idas, borrones y cuentas nuevas, siempre pasa algo, o me llaman o me tengo que ir o algo que me corta y me baja de ese lugar adonde me lleva el lápiz y el papel, o en otros casos, el teclado.

digler dijo...

la inspiración suele aparecer cuando menos lo imaginamos...

lo mejor es andar con una pequeña libreta para anotar ideas principales, o simplemente recurrir a la memoria