jueves, 2 de agosto de 2012

El orden de las cosas

Tengo la vieja y obsesiva necesidad de ordenarlo todo. Es una obsesión en la que gasto energía desde que tengo memoria, es la necesidad de ponerle a todo un nombre, un título, un rótulo. Necesidad de meter cosas en cajas, ordenarlas por colores, tamaños y fechas. Tengo papelitos adhesivos de todos los tamaños, según la superficie que lo requiera. Todo tiene que tener un lugar, y yo debo saber exactamente dónde encontrar algo cuando lo busco.

Y en realidad algunas cosas nacen para estar siempre desordenadas, para aparecer en un lugar, desaparecer cuando se les da la gana, y volver a aparecer en otro. Cuando finalmente las damos por perdidas, deciden asomarse bajo alguna cama, detrás de un libro, o entre papeles que ya se están poniendo amarillentos. Prefieren no tener título ni horario, se escapan de los rótulos adhesivos de colores, y nunca van a entrar en ninguna caja. Son esas cosas difíciles de guardar y de catalogar. Esas que nacen para nunca acomodarse y para hacer de mi supuesto orden, lo que se les antoja.

1 comentario:

José A. García dijo...

Dudo de si, en el segundo párrafo, estás hablando de cosas o de personas...

Saludos

J.