viernes, 12 de septiembre de 2008

Tu imperceptible metamorfosis




Eras tan indefenso, tan suave, tan pequeño… De repente te veo y te convertiste en esta otra cosa, en este otro ser tan completamente distinto. ¿En qué momento cambiaste? ¿En qué momento creciste? ¿En qué momento comenzaste a herirme así, que ni siquiera me di cuenta? Hoy que la herida es tan grande recién logro visualizarla y sentirla. Hoy que tanto me duele, que sangra, que tanto tiempo ha pasado y tanto has cambiado, recién logro abrir mis ojos y observarte de esta forma. ¿Cuándo fue? ¿Por qué? ¿Qué sucedió para que tengas que cubrirte así del resto del mundo? ¿Hice algo ante lo cuál te defendiste tan cruelmente? Todavía no lo entiendo y realmente no sé en qué momento se dio tal metamorfosis. Sólo recuerdo aquello que eras. Que éramos. Y siento que extraño aquellos tiempos. Entre tanto dolor que comienzo a percibir, es lo único que logro sentir.

5 comentarios:

Esther dijo...

Hola, Vale:

Creo que todo cambia, incluso nosotros mismos, aunque no nos demos cuenta.

A veces, pasa que no nos esperábamos algo de alguien, un determinado comportamiento pero, sucede... ...en fin, qué podemos hacer, hay que ser fuertes y seguir...

Saluditos.

JuaKo! dijo...

El mundo cambia, las personas cambian. A veces tan rápido que... es imposible saber qué ha pasado.

Por cierto, ¿Cual es ese gran árbol? En mi vida vi uno semejante! :0

digler dijo...

el tiempo se encarga de cambiar no solo nuestro interior y exterior, tambien cambia nuestras perspectivas

supongo que parte importante de la vida es precisamente el cambio

Der Unbekannt dijo...

Creería que no le hiciste nada a ese árbol, no? De algo se estaría defendiendo y no creo que sea de vos. Yendo al caso más cercano, mi vieja me dice que me fui haciendo cada vez más violento, pero con ella soy todavía el chico de ocho años que le hace caso. Si lograramos percibir un sentimiento emanado por ese árbol yo diría que era indefenso, crecer en inevitable, defenderse es necesario. Y no puedo sacarme de la cabeza a "MI XURURUCA", JEJE.

Charlie dijo...

Me gusta la tensión interna aquí... entre la conciencia del cambio en el otro -quizás también en vos?-, la nostalgia del tiempo ido, el dolor del conflicto actual y la aparente lejanía del nuevo otro. Suena como que a partir de esa conciencia, se reacomodará la relación... Hay un tinte materno en estas palabras...