miércoles, 16 de febrero de 2011

Estereotipos

No chiquitito, no mi chiquito. Los rombos no son de varón, ni el color rosa de mujer. El azul tampoco de nene, ni las flores de nena. Al pelo corto también lo usan las chicas, y, ¿no sos vos varón y querés tu pelo largo? No catalogues en voz alta. No juzgues desde lejos. No creas todo lo que te digan. Descubrí con tus propios ojitos lo magnífica que puede ser la gente detrás de una camisa de flores, un estampado de rombos, una remera rosa, o la cabeza rapada.

lunes, 14 de febrero de 2011

Peligrosa

"Duelo" - Tintas sobre papel 
Copito, tené cuidado. Copito, no te dejes engañar. No, Copito, no le creás. Ya no sé cómo explicarte que va a hacerte mal. Lo sé, es la mujer más hermosa que jamás has visto. También sé del brillo en sus ojos y el misterio en que te envuelven. Pero por favor esta vez haceme caso. O al menos escuchame Copito. La conozco y sé de sus jugadas. Te hará jaque mate antes de que inicien el juego. Te llenará de flores para luego masticarlas, con la boca abierta, salivando sobre tus labios, y te las escupirá en tu garganta. Pensarás que te besa y por más apasionada que parezca, llenará tu lengua de veneno. Y ya nunca podrás quitártelo. Te ofrecerá brillos en todo su cuerpo, pero apenas caigas en la tentación, cada centímetro que toques cortará tu piel. Se te llenarán de llagas las manos, se te pondrá áspera el alma. La encontrarás carnosa, dulce y jugosa sobre una cama, pero lista para clavarte sus colmillos. Cuatro agujeros en tu aorta y con la ayuda de sus dedos te sacará partes, órganos, el alma entera, y con tu sangre maquillará sus mejillas. El color carmín penetrará en tus ojos y te dejará ciego. Querrás escapar, correr, gritar, pero tu cuerpo todo atado estará. Sonreirá dulcemente, te llenará de deseo, te explotará la pasión y entonces estallará en una malvada risa que te aturdirá. Romperá tus tímpanos. Explotará tu cabeza. Los espejos a tu alrededor estallarán y ella uno a uno los irá clavando en todo tu cuero. Su nombre calará con las aristas de los cristas en toda tu extensión, y las paredes salpicará. Sangrarás. Gritarás. Pero nadie te oirá. Y el mayor tormento serán nuestras voces advirtiéndote. Te estremecerás. Como araña cuando muere te harás pequeñito. Y ella enorme. De su grandeza se mofará, de tu debilidad se burlará. Te besará. Te escupirá. Te morderá. Te apretará. Te lamerá. Te tragará. Te vomitará. Te matará. Publicará en todos los diarios cuánto se aman. Será víctima, será la pobre tonta. Pero te tendrá. A su gusto y antojo te poseerá. Te sacará los ojos y los llenará de flores. Te abrirá la boca y tragarás brillantina. Te hará un tajo en el brazo y te pintará un sol con una sonrisa en tus huesos. Te atará un globo al cuello. Te enroscará completo. Con un moño rojo te atará. Sonreirá. Se creerá feliz. Te matará. Pero respirarás. Y ya nunca de la misma forma que antes. Nunca el mismo aire. Ni la misma paz. Ni la misma sonrisa. Ya no serás vos. No serás más.

martes, 8 de febrero de 2011

Me explota

Es que sos diferente al resto. Sos tan especial. Me hacés sentir gigante. Inmensa y tan liviana. Desde que conocí con vos la necesidad de una simple caricia, la perfección de una mirada, la inmensidad de la más armónica compañía, no quiero ya nunca estar sola. No quiero buscar tus brazos y que estén ausentes. Nunca me faltes. Cómo podría no ser feliz sintiendo que te tengo. Sabiéndote aquí. Quiero el mundo entero, y lo quiero a tu lado.

Banalidades

Los hombres comen, duermen, fuman y dicen banalidades 
y sin embargo se destruyen.

Tx: Antón Chéjov | Ph: google.com | Edición: Valebé

sábado, 5 de febrero de 2011

Un pequeño ángel

Semáforo en rojo. Freno. Un auto negro se detiene a mi lado. Siento que me observan, entonces giro mi cabeza hacia la izquierda. Sí, definitivamente me observan. Un par de ojos curiosos detrás del cristal a medio bajar me miran atentos, contorneados por unos rulos de no más de un año. Una pequeña manito apoyada contra el vidrio me lleva a fijar mis pupilas en una sonrisa picarona. No puedo evitarlo. Sonrío. Sigue mirándome fijamente (y yo a él). Levanta tímidamente su manito sobre el borde del cristal. Se acomoda de rodillas, erguido, y agita su manito en un saludo, mientras su sonrisa se hace más intensa. Vuelve a agacharse detrás del vidrio. Devuelvo el saludo con mi mano, mucho más grande y huesuda. Espío rápidamente, sin querer perder el contacto visual, y el semáforo sigue en rojo. Entonces vuelvo a él. Sigue sonriendo e ignora completamente la existencia o significado de las tres luces de colores. Vuelve a erguirse, sonreír con los ojitos entrecerrados y saludarme. Ya casi agonizo de tanta ternura. No deja de agitar su manito, entonces al mismo tiempo, agito la mía. Y le sonrío mostrando todos mis dientes. Ríe. Lo escucho. Su manito se detiene, se pone serio, arruga sus labios y me tira un beso, cuyo ruido llego a escuchar. Noto que el auto delante de mí arranca. Entonces le devuelvo otro beso mientras comienzo a acelerar muy lentamente. Miro hacia delante, corroboro que el semáforo está en verde, que los autos ya van mucho más adelante, lo miro de reojo, acelero, avanzo, vuelvo a mirarlo, y todo el tiempo sus ojitos siguen fijos en mí. Le sonrío por última vez mientras veo que su auto dobla y yo sigo derecho. Vuelvo a enfocarme en mi carril. Pero mis labios siguen sonriendo.

Él es uno de mis ángeles. Tal vez el ángel que hoy me salvó. Tengo varios. Y todos entran a mi vida de formas similares a ésta. Pero sólo algunos saben quedarse. Y cuidarme.

miércoles, 2 de febrero de 2011

¿Y si fuera la última?

Las hojas de esos tupidos árboles se balancean al ritmo de la brisa. Me susurra al oído, me regala algún recuerdo, me describe las perfectas siluetas ondulantes sobre la calle de viejos adoquines. Las naranjas todavía verdes me amenazan con que tal vez no esté para verlas madurar. ¿Y si fuera ésta la última vez que miro desde esta ventana?

La brisa se convierte en viento y los árboles musicalizan mi noche sin luna. Empiezan a caer de a una, tímidas y silenciosas, las primeras gotas del amanecer. Llueve, llueve otra vez en esta ventana. ¿Y si fuera la última vez que escucho las gotas golpear en este techo? ¿Y si fuera la última noche de tren apurado y bocinas aturdidoras?

Las hojas brillan bajo ese farol amarillento ahora, se sacuden, se limpian. Yo solo puedo observarlas mientras intento que esta lluvia también limpie un poquito esta habitación. ¿Y si ya no queda nada y en la mañana todo ha terminado?

No, no quiero que amanezca. No podría ni pensarlo. No quiero sentir frío. No quiero. ¿Y si fueran estos los últimos pasos que doy de pie?

Tengo tanto miedo. No sobreviviré. ¿Y si fuera ésta mi última noche?

jueves, 27 de enero de 2011

Superioridades (El rapto de Prosperina)




Cosas como estas son las que me recuerdan lo ínfima que soy, y ya no ante el universo o el tiempo, sino ante mi misma especie. Que una persona haya esculpido esto en un enorme mármol rugoso con una punta y un martillo, es simplemente impensable, inimaginable para mi cabeza. La escultura en mármol del renacimiento y barroco es una de las disciplinas que me transporta a otra esfera y me deja completamente descolocada, con la boca abierta, con el alma alborotada y el ego en un vaivén insoportable, tan aplastador como vigorizante e inspirador.


Ph: El Rapto de Prosperina, Gian Lorenzo Bernini


El rapto de Proserpina es un escultura realizada por Gian Lorenzo Bernini entre los años 1621 y 1622.
Fue encargada por Scipione Borghese, que se la cedió al Cardenal Ludovico Ludovisi en 1622, quien la llevó a su villa. Permaneció allí hasta 1908, cuando el Estado italiano la adquirió y la devolvió a la Galleria Borghese.
Es una gran estatua de mármol, perteneciente a un grupo escultórico ejecutado por el artista. Representa a Proserpina (Perséfone en la mitología griega) siendo raptada porPlutón (Hades en la mitología griega), soberano de los infiernos.
Tx: es.Wikipedia.org





Ph: El Rapto de Prosperina (detalle), Gian Lorenzo Bernini